Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.
-Neruda-
El tiempo pasa... y es complejo. Creo que está siendo el mes más extraño de mi vida, a la vez que el peor.
Los días pasan y yo ni me entero. De verdad que pensandolo tranquilamente no me salen las cuentas. Un mes. ¿Ha pasado de verdad?. Qué locura...
¡La relatividad del tiempo!
Cuando estás feliz, el tiempo pasa y ni te das cuenta. Y no te importa.
Cuando estás triste, se hace eterno, cada segundo es interminable. Y lo odias.
Cuando estás impaciente, quieres que pase mil veecs más rápido, por lo que es eterno de nuevo.
Cuando estás muerto, aunque tu corazón lata... no existe el tiempo. Y así, te sorprendes de todos los días que han pasado... cuando te paras a pensarlo. Algo así como un teletransporte. O_o
Y aquí estamos, a 4 horas de que suene el despertador, que apagaré antes de que lo haga.
Debería dormir, pero no puedo. ¿Para qué? Si ni los somniferos funcionan será por algo.
Mi cerebro dice que pare, que no vale la pena.
Pero un coazón lleno de tiritas me dice que no, que es imposible, y que me mantenga, que espere algo que nunca llegará.
Y la gente me dice que ya basta, que esto no es vida, y que no puedo pintarme de sonrisas falsas para luego, al día siguiente, no tener fuerza ni de coger la pintura.
Otros me dicen que estoy engañada, que vivo y viví en una fantasía. Nada real. Pero ese era mi cuento de hadas. Mi cuento de hadas...
Y los últimos piensan, o me hacen ver al menos, que ya estoy como hace un año. Que podía saltar y cantar, reír y llorar, pero de la risa. Que podía mirar furtivamente a los chicos por la calle y que de alguna forma, al girarme, ahí estuvieran. Pero ni estoy ahí, ni quiero estarlo.
Prefiero todo este dolor a perder lo vivido. Y lo repetiría una y otra vez, aún sabiendo el riesgo de morir en el intento.
Como buena loca de mierda...
Pues eso, que morí hace un mes.




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