Una chica cualquiera
(aunque ésta muy cualquiera no sea),
al llegar a casa, mira su bañera blanca y piensa qué hacer. Al final, se decide por un lento y espumoso baño de burbujas. Está cansada, el estrés le agota, y piensa que se irá a dormir pronto...
Y es que una misma imagen de una bañera, puede llevar según a quién a verla de un modo o de otro.
Leía en un blog hace unos meses:
Para suicidarte de este modo, necesitas tomar cuatro aspirinas y calmantes al gusto, uno tras otro, e inmediatamente introducirte en la bañera con agua caliente. Coge el cuchillo más afilado y sin dientes que tengas, para evitar dolor, y comienza a cortarte las venas de las muñecas. Las aspirinas y el agua caliente impedirán la coagulación de la sangre, mientras que los calmantes disminuirán el suplicio y la aflicción.
Todo un manual de instrucciones "porsiaca". Cosas de la web.



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